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Cualidades del emprendedor de éxito: paciencia, determinación y resilencia

      
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Cualidades del emprendedor de éxito: paciencia, determinación y resilencia

La Planificación y el Análisis

El proceso analítico dentro de la empresa es tan importante ya que nos aporta una visión global de todos y cada uno de los ámbitos de la empresa. Sin unos datos correctos tomaremos las decisiones a ciegas, es por ello que el buen emprendedor necesita de un ávido sentido del análisis enfocado a la necesidad de sacar conclusiones y a la toma de decisiones posterior.

La planificación nos aporta claridad, orden en nuestro planteamiento, seguridad, nos ayuda a no equivocar nuestras decisiones y movimientos en el transcurso de los días y nos obliga a seguir una guía predeterminada, por la que hemos apostado. La previsión nos hace fuertes ante las adversidades, mejora la percepción de estos momentos al afrontarlos con calma y seguridad. Es anticipar aquello que va a suceder en el futuro mediante al  análisis de las experiencias anteriores o mediante supuestos, realizando un trabajo determinado que nos asegure un correcto acercamiento a situaciones concretas, ya sean momentos de menor facturación, mayor demanda, cierre por vacaciones, etc..

El emprendedor debe ser previsor, debe saber planificar y estas son cualidades muy importantes para el éxito de cualquier empresa.

Ser paciente y constante


La paciencia y la constancia son, si hablamos del desarrollo del trabajo y la consecución de nuestros objetivos, aquello sobre lo que asentamos el éxito. Nada se consigue sin esfuerzo y el que todavía piense que montar una empresa es ganar dinero y trabajar menos, puede dejarlo, si no quiere acabar frustrado y sin resultado alguno.

El emprendedor de éxito es una persona que disfruta con el proceso de desarrollo de su empresa, que se levanta por la mañana con energías para enfrentarse a los nuevos retos y que no se plantea el abandono en ningún momento.

La paciencia aporta al trabajo diario la tranquilidad de saber que llegaremos a conseguir aquello que nos hemos propuesto, sin la obsesión de no llegar al objetivo cuanto antes.
Para esto hemos de realizar un buen planteamiento de nuestras actividades diarias y ser constantes en la realización de las mismas.

La paciencia y la constancia sumadas a una buena planificación son los ingredientes del éxito.
 
Tener determinación y fe en su proyecto

Al final cualquier proyecto es una apuesta, un riesgo del que no tenemos una seguridad al 100%. Es por ello que el emprendedor debe creer con firmeza en lo que hace, sin tener dudas sobre la consecución del objetivo, aunque este sea toda una locura a ojos de los demás.

Si el emprendedor cree firmemente en lo que hace, los demás se dejarán llevar por él, si el emprendedor duda de su propio proyecto los demás abandonarán el barco antes de que se hunda por completo.

Las locuras más grandes se han convertido en grandes empresas o grandes hazañas mediante creencia ciega en el resultado
y sólo aquellos que se atreven a creer alcanzan sus objetivos, es por eso que lo primero que debes hacer antes de empezar un proyecto es creer en él, si antes de empezar a realizar algo te das cuenta que no crees en ello, mejor que no lo empieces.

La determinación entra en escena cuando hay que luchar en el día a día, cuando encontramos barreras en el camino, cuando andamos por zonas pantanosas con nuestra empresa y ante la dura oposición de familiares y amigos. Es entonces cuando el emprendedor antepone su determinación y consigue sobreponerse a cualquier inconveniente del camino, llegando a conseguir su objetivo y haciendo ver a los demás su compromiso con el proyecto.

El emprendedor debe tener la determinación para conseguir lo que se ha planteado cueste lo que le cueste y pese a quien pese.

 
Ser emocionalmente inteligente y entender la importancia de la Resiliencia


La inteligencia emocional o la capacidad para controlar nuestras emociones y las de los demás, es algo que cada vez va teniendo más importancia en las cualidades de las personas con responsabilidad en empresa y en posiciones directivas. El emprendedor no debe ser menos y debe tener la capacidad de aprender a controlar sus emociones, gestionándolas en beneficio de su empresa o proyecto, y aprender a entender el proceso mediante el cual es capaz de controlar las emociones de los demás individuos implicados en su organización.

Se dice de la Resiliencia que es la capacidad de los sujetos para sobreponerse a dolor emocional o traumas. Esta capacidad, en un ambiente donde los problemas o retos son constantes, es algo muy importante a tener en cuenta. La empresa no puede depender de una persona que tarda días en volver a estar preparado para afrontar sus   responsabilidades o su trabajo, la empresa debe continuar y el emprendedor debe aceptar el reto de mantener la integridad y aceptar su responsabilidad.

La inteligencia emocional está asociada a la madurez personal
pero esto no quiere decir que por el mero hecho de cumplir años vayamos a ser más inteligentes emocionalmente. La inteligencia emocional, al igual que el resto de las inteligencias hay que alimentarla para que crezca, con la práctica y con el tiempo. Ser más inteligentes, emocionalmente hablando, es aprender a entender nuestras emociones, es mirarnos de afuera hacia dentro cuando estamos dentro de un estado emocional (miedo, ira, tristeza, felicidad, etc…) y comprender la forma en la que podemos controlar nuestras emociones no dejando que sean ellas las que nos controlen a nosotros.


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