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El sentimiento de culpa en los niños podría convertirse en serios trastornos mentales al llegar a adultos

      
Autor: Jon Díez Supat  |  Fuente: Flickr

Según investigadores de la Universidad de Washington en St. Louis, tener sentimientos de culpa extrema cuando se es niño puede devenir en una adultez con desórdenes mentales tales como la depresión, la ansiedad o el trastorno bipolar. Así lo deja de manifiesto un estudio publicado recientemente en la revista especializada JAMA Psychiatry

 

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La psiquiatra Joan Luby junto a su equipo de colaboradores realizaron una investigación durante 12 años en el que estudiaron una parte del cerebro llamada ínsula anterior, responsable de controlar la percepción, la conciencia y las emociones; por lo cual pudieron reparar en que las ínsulas más pequeñas están relacionadas con distintos trastornos mentales como la ansiedad, depresión o esquizofrenia.

 

 


El hallazgo permitió al equipo de psiquiatras descubrir que la culpa experimentada en los primeros años de vida puede estar vinculada a ésta parte del cerebro que controla varios desórdenes, contrarrestando años de investigaciones que ligaban los sentimientos de culpa con enfermedades psicológicas. Para llegar a éstas conclusiones escanearon el cerebro de 145 niños en edad escolar y entrevistaron a sus tutores acerca de si los pequeños habían presentado síntomas de culpa excesiva por situaciones pasadas o por un acto menor de mala conducta.

 

 


“Los niños que tenían mayores niveles de culpabilidad, aún cuando no estaban deprimidos, tenían menor volumen de ínsula interior, y ese volumen más bajo es una predicción de la aparición posterior de depresión. Esta investigación sugiere que las experiencias de la primera infancia influyen en la forma en que se desarrolla el cerebro”, declaró Luby a The Atlantic. 

 

 


El estudio se centra en el comportamiento de los niños en cuanto a sentimientos de culpa extrema relacionadas con las diferencias físicas en el cerebro. Según las psicóloga y profesora de la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington, Michelle New, éste nuevo estudio representa un avance que servirá para identificar físicamente a los niños que podrían desarrollar trastornos en la conducta cuando se conviertan en adultos, conociendo de antemano los síntomas para intervenir a tiempo

 

 


La investigación realizada por Luby confirma estudios anteriores en la misma línea; como la de los científicos de la Universidad de Jyväskylä de Finlandia en 2013, que puso de manifiesto que los niños regañados excesivamente se angustian y enojan incluso durante varios días después del episodio; o la de los psicólogos de las universidades de Vermont y Vanderbilt de Estados Unidos que observaron que los hijos de padres que utilizan técnicas de inducción de culpa tienden a internalizar sus problemas cuando llegan a adultos, convirtiéndose en mayores ansiosos y depresivos.

 

 


Los resultados obtenidos en los estudios permiten que los especialistas puedan ayudar a los niños en el manejo del sentimiento de culpa y quizá de ésta manera prevenir o reducir los riesgos de sufrir un serio trastorno mental cuando se conviertan en adultos.


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